Reflexions d’un casalero al voltant de l’acampada a plaça Catalunya

Creo que el mayor problema de este movimiento es que es algo totalmente nuevo, que no se puede medir por los baremos clásicos en que se mide una “manifestación”, una “okupación”, una “recogida de firmas”, o una “creación de un partido político”.

Es algo totalmente nuevo, y la falta de creatividad e inflexibilidad mental del que hace gala el español medio hace que se bloquee ante algo desconocido e imprevisible, le tenga miedo, lo desacredite o lo aparte de un manotazo. Pedimos cambio pero no imaginamos nuevas realidades, ni oímos nuevas propuestas, ni consideramos nuevos caminos.

Nadie sabe adónde irá a parar esto. Quizá algún sociólogo o historiador, pero no la mayoría de los que estamos en ello, del mismo modo que nadie es capaz de medir el alcance de una revolución desde dentro. Es con el tiempo y la distancia que se hace.

Tenemos la semilla de la revolución en nuestras manos, pero no sabemos exactamente qué hacer con ella. Pero la incertidumbre es parte de la vida, mucho más que la certidumbre. Somos inexpertos. Quizá si la sociedad no hubiera estado dormida tanto tiempo, tendríamos algo más de experiencia. Pero así tienen lugar algunos apredizajes, arrojándote en medio de una piscina para que aprendas a nadar. Sólo con valentía y apartando la mediocridad del “mejor malo conocido que bueno por conocer” de nuestras mentes podemos navegar unidos, entre la confusión y la incertidumbre, hacia algo mejor. No creo que se nos pueda criticar por intentarlo.

Albert Balbastre. Casal de Joves El Racó.